domingo, 22 de enero de 2012

Diarios de Maracay. Introducción.



Disclaimer. A modo de ilustrar al lector: Yo no puedo expresarme de manera directa, necesito personajes que puedan recrear desde la pura ficción o de la realidad reconstruida historias que puedan satisfacerme como blogger y transformarme en un sujeto más próximo a ustedes.   

Antes de viajar a Venezuela decidí caminar por la Avenida Abancay, necesitaba respirar el miasma de los ambulantes, policías de tránsito, cobradores, pirañas, etc., la sola idea de distanciarme por tanto tiempo de Lima me devoraba. La ciudad, al parecer, ante mis ojos recobraba vida, se volvía incluso más humana. Los buses interprovinciales del Jr. Moquegua esperaban pacientemente a sus pasajeros. Los llenadores "jalaban" a gritos a los transeúntes que llegaban con paquetes, encomiendas, cajas atestadas de encarguitos para la familia provinciana. Subían, pagaban el pasaje y dormitaban. "Solo queremos llegar a casa" Yo también quiero llegar a casa, yo también soy un pasajero; soy un asiduo pasajero de las rutas anchas y empolvadas. Mi oficio es viajar y.. también deseo llegar a casa con mi madre, hermanos y abuelos. Lima ya no era mi familia. En ese momento me sentí extranjero en esta ciudad, "Ya no puedo más, me hace daño tu desamor.... a este amargo amor"



Mis pasos se convirtieron en tropeles de angustia. Lima, mi Lima a las 6 de la tarde se transfiguraba en una mujer distinta. Sus rasgos eran pesados, sus pómulos adquirían la capacidad de soportar el peso del trabajo recio. Las radios a full volumen inyectaban dosis de identidad provinciana, migrante que me despedían a medida que alejaba de la Avenida Abancay. "¿Algún día volverás?, papacito?" Mi familia ya no se encontraba en Lima, mi madre estaba trabajando en Valencia - Venezuela, mi padre estaba desaparecido, mi abuelo moría lentamente en Los Olivos, mi hermana estudiaba medicina en San Fernando: Yo estaba en una crisis de identidad. Era de mala sangre: ¿Con quién conviviré? ¿Qué nueva nación hay que adorar? ¿Qué vaca sagrada atacamos? ¿Qué corazones romperé? ¿Qué mentira debemos dinamitar? ¿Entre qué nueva sangre debemos caminar? 

El camino de Lima se terminó. Yo ya estaba en Caracas, yo ya estaba en Maracay, yo ya estaba en Valencia, en los llanos con el arpa y las maracas. Aquí no se baila huaylarsh al ritmo de los saxos tenores.  Los criollitos llaneros estaban empoderados, era lógico: Yo era un "otro". A través del viaje estaba fisionado  de mi grupo nuer; en Lima, la nación de los códigos me había permitido obtener una inmediata licencia: podía ser  hijo de migrantes en varios contextos con población diversa, pero sin claudicar en mi identidad. Ahora estoy desarraigado. No se me permite ser provinciano, aquí simplemente me pliego a una tribu mayor: Soy peruano del Perú (perdonen la tristeza). ¿Huancayo? ¿Ancash? Son nombres... no, son palabras decorativas que apelan a la nada. Aquí yo soy Machu Picchu, Inca, Perú, Ceviche, Pisco: soy un producto más de la campaña Marca Perú. Me siento colonizado por la Nación Peruana. Estaba fusionado a la ingente colonia peruana - que aún sigue ausente ante mis ojos. Al principio, el diálogo con los compas latinoamericanos era tortuoso, esta nueva nación de códigos me obligó a educarme en ellos. ¿Educarme? Pero si somos Latinoamérica, diferentes pero no tanto. No, la vida real no se puede comparar a una canción de un grupo progre auspiciado por la Sony. El castellano es una lengua muerta cuando estás a tres mil ri (1) de distancia de tu patria. Y la cultura peruana es una sílaba mal pronunciada en el llano. 


"Viajando y pensando en mi pueblo querido. Donde he dejado a ese amor tan querido"

Diciembre se convirtió en Enero, y el peruano seguía siendo peruano sin embargo ya educado en las calles de Maracay. El acento peruano es mi arma de defensa, me atrinchera en la cultura peruana. Ahora ella se configura como un coloquialismo. Entiendo los códigos, me comunico con fluidez , recorro la Avenida Bolivar, la felicidad y el smog hacen colapsar mis alvéolos. Camino hacia el centro de Maracay, compro un raspado (2) , me echo los palos en una licorería (3) , devoro una arepa, buceo donde una catira se encuentre (4), lloro al ritmo de la música llanera, etc. La avenida Bolivar es similar a la avenida Abancay: buhoneros (5) que ofrecen sus productos, transporte público varado por minutos, la vida es caóticamente tierna. El caminar es difícil entre franelas (6), pantalones, zapatillas de marcas exclusivas, chucherias, decenas de discos postrados en camastros de plástico. Hay señoras apostadas a un costado de la vía que ofrecen manicure a 15 bolos (7). Los "puntos de encuentro" son locales ambulatorios de llamadas telefónicas donde también te ofrecen un vaso de agua helada del Orinoco por solo 2 bolos con cincuenta centavos. El desorden es la materia que los hace posibles. Las calles son del pueblo latinoamericano y... de los mercachifles. Hay miles de avenidas Abancay en Latinoamerica y es deber de cualquier viajante conocerlas, consumirlas y empoderarse en ellas. Un país se puede encontrar sintetizado en este tipo de avenidas. 

Circulo. Tengo que viajar a Valencia a visitar a mi madre. En el Terminal de Maracay los jaladores gritan a todo pulmón que Caracas, Valencia y otras ciudades valen 20 bolivares o menos - siempre dependiendo del servicio que usted desee. El terminal alberga una esperanza de reconstruir a la familia, de pronto me siento transportado al Jr Moquegua. Ahora yo soy el que sube al bus, ahora yo soy el viajante. Los pasajeros nos fijamos en una mujer. Esta pequeña anciana llama mi atención: Está llevando unos paquetes para su familia, encomiendas (comida, ropas, enseres, etc.), le pide ayuda al cobrador, éste responde de inmediato. Es una guajira (8), una guajira viejita viaja conmigo. Me muero por preguntarle un millón de cosas, no lo hago. Tengo miedo, me callo y el viaje continua. El bus me lleva a Valencia a verme con mi familia , ya no me siento mauvais sang (9). Jamás. 








(1) Medida antigua de longitud. Tanto en la poesia china como en la japonesa, la expresión "tres mil ri" quiere decir "gran distancia"
(2) Cremolada, raspadilla
(3) Empinar el codo
(4) Buceo es una expresión que hace referencia a observar a una mujer u hombre atractivo. Catira se puede traducir como mujer rubia. 
(5) Ambulantes
(6) Polos
(7) Bolivares
(8) India, indígena. 

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