domingo, 22 de abril de 2012

Entrevista a Teófilo Altamirano I. "Nosotros, los migrantes"




Se va afirmando el camino.





José Carlos Ortega: El grupo se formó, y estamos tratando de elaborar un discurso desde los propios actores que nos consideramos nosotros por ser hijos de migrantes. En mi caso, yo soy de segunda generación. Mi amigo Tomás es de segunda generación, Nicolás es, también, de segunda generación…  

Teófilo Altamirano: Porque hay dos maneras, unos dicen la primera generación son los propios migrantes, otros dicen no: la primera generación son los hijos de migrantes que han nacido acá y tú eres…

J: Mi padre es de Huancayo y mi mamá es de Ancash. Yo sería primera generación…

T: … para algunos, eres de primera generación para otros, eres segunda, ¿no? No hay un acuerdo.

J: Y queremos elaborar un discurso en el cual desde nuestras propias carreras y más aun teniendo el factor que estamos estudiando en la Pontificia Universidad Católica del Perú, una universidad privada. Empoderarnos acá, es decir, de alguna manera ingresar al mundo académico desde nuestros propios testimonios de vida. Y elaborar un grupo, una organización, una asociación de migrantes que están en el mundo académico. Eso es básicamente lo que venimos trabajando nosotros desde diciembre.  En nuestro blog, también estamos, de alguna manera, recopilando testimonios de nuestros abuelos. No hemos encontrado otra propuesta, es decir, de redactar o socializar esta información porque prácticamente se queda en el ambiente doméstico y nunca se toma, digamos en términos de discurso, de elaborar discursos académicos de los abuelos y eso queremos proponerlo también. Ya venimos haciéndolo y, aparte de eso, tomando el factor somos estudiantes de diversas carreras: uno es lingüista, otro es sociólogo, yo soy antropólogo, hay dos sociólogas más y también hay un antropólogo más.

T: ¿Con qué frecuencia se reúnen ustedes?

J: Más bien nos reunimos… todo es por vía virtual. Prácticamente, alguno de nosotros redacta un artículo o comparte información y todo el mundo está comentando y tratamos de elaborar productos, productos, productos. Todavía no nos reunimos en una plenaria en el sentido que todavía tenemos un compañero nuestro en el extranjero y su opinión, o sea, para nosotros es muy importante y la verdad que necesitamos reunirnos en una plenaria y discutir esto. Todavía estamos empezando, pero tampoco es el sentido que vamos a quedar dormidos en los laureles y ahí vamos a quedar Por eso, en la medida, que nosotros estamos saliendo un poco.

T: ¿Todos están en el mismo ciclo más o menos? Mantenerse eso es, a veces, difícil porque uno de ellos va a egresar ya entra a otro mundo. No rompe con la universidad pero… claro la cosa virtual les ayuda mucho. Y ya es… bueno siempre va a suceder esto.

J: Y venimos saliendo del blog y tratamos de entrevistar: En este caso usted con su trabajo sobre migraciones, identidad para poder ya elaborar mayores productos seguir discutiendo, debatiendo esto y ya lanzar probablemente una propuesta ya. De alguna manera un manifiesto: “Miren estamos aquí nosotros reunidos y tomamos conciencia de nuestra identidad de migrantes y queremos debatir en la academia” Eso es prácticamente lo que queremos hacer. Y le agradecemos bastante por su tiempo.    

T: Con todo gusto, oye. Yo soy migrante, provinciano he tenido las mismas dudas, preguntas - así como ustedes era yo - cuando estaba en San Marcos. Mientras los estudiantes hacían su bulla, yo estaba en la biblioteca, me iba a las fundaciones, al ministerio buscando documentos… Ministerio del Trabajo [ininteligible] ministerio en el sótano estaban todos los documentos de las comunidades campesinas que presentaban para su reconocimiento. Por eso que me gusta mucho que ustedes puedan… Además el tiempo, ahora pues soy dueño de mi tiempo lo puedo administrar antes me administraban mi tiempo, entonces mi tiempo está bien invertido. 

J: Claro, o sea, la idea no es solamente entrevistar a profesionales en el tema sino entrevistar a los mismos actores, profesionales. Y justo ayer, sin querer queriendo, fui a San Marcos a arreglar algunas cosas y me encontré con Doris y Jurgen. Y yo me sorprendí. Primero abordé a Doris, le pregunté, indagué sobre lo que está trabajando, saqué el correo todo para poder hablar con ella directamente, o sea, también queremos ampliar las redes porque prácticamente todos somos de la católica y queremos también integrarnos, devolvernos  a otras academias como es el caso de San Marcos que, para nosotros, es un hecho crucial: o sea entablar relaciones y fomentar este grupo. Ahora lo que hemos redactado es lo siguiente…

T: Tenemos una hora, no te preocupes. Hasta las 11 más o menos. ¿Tú tienes tiempo hasta las 11? Ok.

J: Es un primer punto: es la situación que nos toca. De alguna manera, sabemos bien quiénes somos, de dónde venimos: Somos unos estudiantes de legado migrante que llegamos aquí a la universidad y estudiamos esas carreras de sociales y humanidades. Antropología… La católica es la única universidad privada que enseña antropología. Nos encontramos con nosotros mismos en los mismos discursos que nos enseñan en las clases. Sabemos que somos un actor distinto al tradicional de la academia. Queremos, más que todo, que nos plantee, en el sentido, que nosotros como migrantes estamos en una situación de contradicción también porque nos performamos acá de una manera: entablamos un diálogo, un lenguaje técnico, formal académico, y en nuestras casas, y en nuestras redes sociales, y en nuestras propias comunidades entablamos otros discursos. Y así progresivamente: vamos performando de un lugar para otro. Pero eso no quiere decir que nos afecte demasiado… conlleva cierto, no sé, cierta angustia. Al respecto queríamos saber de acuerdo a sus trabajos de migración e identidad: ¿cuál es el punto? ¿cuál es el nudo que podría permitir una performance de esta identidad de migrante a partir de su familia, educación, economía, trabajo, etc.?

T: A ver… eso me hizo sentir, cuando yo dejé la universidad en el Cusco, todavía en el Cusco tiene más posibilidad de identificarme con ellos [bulla de imberbes], quechua hablante, mi lengua materna es el quechua y las dificultades de tener que hablar un lenguaje. La ansiedad de lograr de entrar al círculo de profesores que ya tenían una red establecida y –como todos los provincianos cusqueños– lo mantenían casi secretivo, casi privativo. Porque eso es que una de las cosas que mencionaron en el Cusco: el conocimiento es privado. No te lo podemos dar, soltar fácilmente  porque me ha costado… algo así como un capital: no puedes soltarlo, y eso no me agrado. Esa fue la causa de porque yo me vine a San Marcos. En San Marcos yo encontré una universidad un poco más abierta… a pesar que la composición de la clase social era relativamente más alta que en el Cusco porque todavía se tenía… Estoy hablando de los años 66. Estudiar Antropología era una tarea, un camino incierto no sabias a donde te iba a conducir, pero tenías el deseo ¿no?... porque ya tenías evidencias que ya habían programas de investigación sobre las comunidades campesinas en el Perú, donde los antropólogos empezaban a trabajar. Entonces por un lado había ese deseo, esa alegría de saber que uno podría resolver sus problemas. Porque eso es lo que hace un provinciano: llegas a la capital, no solamente para empoderarte de lo que pueda darte la Católica, sino para buscar un trabajo, para salir –quizás– de una situación distinta, anterior a los padres pero como un servicio, no tanto como un empoderamiento: que sea un factor de orgullo… como un batracio que se hincha cada vez más… No, sino algo que te permita entrar a ese mundo que es privado, urbano, occidental pero que al mismo tiempo te permite ver mejor. ¿Para quién? ¿Para quién? ¿A quienes nos debemos nosotros en la Antropología? A las poblaciones, en este caso, los migrantes. Ese migrante que viene sin nada, viene solamente lleno de alforjas de esperanza sus alforjas están llenas de esperanza… muchas veces lo vende las cosas, llega a la ciudad. Matos tiene en ese sentido tiene razón: ¿Cómo llega? ¿Qué hago acá? [Ininteligible] A las arenas: ahí planta su estaca, su estera, pone una bandera, se une y reclama. Lo que no podía hacerlo en la sierra. O si que no le hacen caso, cierra la carretera. Es distinto que un campesino de Ayacucho, Apurímac o de Huancavelica cierra su carreterita: ¡no paso nada! Nadie se va a dar cuenta de eso ¿Por qué? Porque acá son potenciales electorales, políticos del cual se pueden beneficiar y lograr de esa manera una posición política… conformarse, al menos, como un grupo de poder.

J: Usted está mencionando dos etapas. Llegan los migrantes sin nada en los bolsillos, se instalan en un arenal, invaden, ponen su bandera y ya construyen su casa. Luego progresivamente ya tienen un trabajo: son pequeños empresarios, emprendedores, emergentes. Ya están dentro de una lógica de mercado capitalista, por ejemplo Gamarra. Y se han empoderado en la capital como empresarios ya no son colonos, pongos… Ahora son ciudadanos en una ciudad, valga la redundancia: son electores potenciales. Pero ahora hay un tercer punto: los migrantes ya no estamos estudiando – no todos, aunque hay una gran mayoría –  no todos estamos estudiando carreras como ciencias sociales o humanidades. Ahora nosotros estamos poniendo nuestra banderita, nuestras pequeñas esteras y estamos tratando de construir nuestra casita en la academia. Lo cual es bastante difícil y a la vez nos exige mucho rigor en el sentido que estamos compitiendo contra una hegemonía “occidental”. ¿Cómo adecuamos nuestros discursos? ¿Nos integramos a ellos, nos integramos a su lenguaje o creamos un nuevo lenguaje o mezclamos los dos? Creo que deberíamos dominar una suerte de técnica, la técnica académica y empoderarnos  y, luego, proyectarnos… presentando nuestros propios discursos dominando ya la técnica de la academia, es decir: ¿Cuán válido es el estudio de un personaje que se reconozca como miembro de una comunidad, por ejemplo yo soy de Huancayo? ¿Cuán válido es que yo vaya a Huancayo y realice un trabajo de campo ahí a diferencia de alguien que no sea de Huancayo, es decir, extranjero o que sea netamente limeño… un trabajo en Huancayo? 

lunes, 2 de abril de 2012

"La rebelion quechua" (Llamado)

Tomado de Colectivo Yachachiq
Hago un llamado a los hermanos y hermanas a no permitir que nos sigan llamando "indios, nativos, indígenas, semi-salvajes" estableciendo los siguientes puntos:

-El termino indio es una confusión lingüística y geográfica de los españoles quienes creían haber llegado a la India.

-El termino nativo o indígena hace referencia al que nace y permanece en su territorio ancestral, es un termino correcto pero excluyente ¿Y que pasa con los que por motivos ajenos a su voluntad, nacieron en ciudades urbanas a pesar de tener descendencia étnica originaria, cultura originaria pero han perdido su idioma materno, y han sido castellanizados, significa que ellos no son nativos? ¿No son descendientes del Tawantinsuyu acaso?

-Si no somos indios, ni nativos ¿Que somos entonces?
-De acuerdo a la experiencia mundial, somos Naciones sin Estado, tenemos lengua, cultura, historia, rasgos étnicos y territorio pero no tenemos soberanía, porque estamos invadidos ilegalmente por supraestados que niegan sistemáticamente nuestra libertad de "Ser y Existir" como Naciones con derecho propio desde hace 519 años.

-Somos descendientes de Naciones con miles de años de existencia y evolución propia, por ende lo minimo exigible al estado invasor:

-Que reconozca la plurinacionalidad, pluriculturalidad, y diversidad lingüística, cultura, étnica de nuestros pueblos.

-Que reconozca que nuestra existencia es anterior a los Estados post-coloniales, por tanto tal como el derecho internacional avala, tenemos derecho a autonomía territorial, legislativa y económica. Esto en la practica significa que los hermanos de la Nación Ashaninka podrían vetar el ingreso de una petrolera a su territorio si consideran que afecta sus intereses y el medio-ambiente en el que viven.

-Que cada Nación Originaria tenga derecho a una educación primaria, secundaria y universitaria en su lengua ancestral y originaria, con la exigencia de una Universidad Nacional en su idioma (ejemplo Universidad Nacional Aymara, Universidad Nacional Ashaninka, Universidad Nacional Awajún etc.

-El reconocimiento de las expresiones religiosas espirituales originarias de las Naciones Ancestrales, como minorías religiosas en posición de absoluta igualdad a las religiones de carácter extranjero como el cristianismo, la no discriminación social ni laboral de quienes opten por la espiritualidad andino-amazónica de acuerdo a la constitución política.

-La formación de Consejos Autónomos o Parlamentos propios para cada Nación Ancestral, en su idioma materno, con legislación basada en el derecho consuetudinario y el bagaje cultural propio de estos pueblos.

-Declarar el fin y prohibición de todo tipo de actitud colonialista del Estado y el rechazo y veto a toda política de occidentalización al pueblo, nuestros pueblos han de continuar cultivando libremente su cultura maternal, originaria en forma libre y sin ningún tipo de discriminación de ninguna indole.

Hago un llamado a los dirigentes de cada pueblo originario a que investigen los origenes de su propia cultura, el nombre y gentilicio correcto en su propio idioma y convocar a los hermanos a dejar de usar el nombre que los invasores nos pusieron y usar nuestros auténticos nombres de acuerdo a nuestra historia, cultura y cosmovisión, un abrazo a todos.

Paqarinkama.