* Disclaimer: No es una crítica a la obra de Matos Mar ni a su persona, es la exposición de un desafortunado encuentro con la Lima Oficial, es decir, el Perú oficial.
Vallejo tuvo que largarse y llorar la patria
Arguedas se desgarró, rebasado en dos mundos.
Pero nosotros ya les robamos el fuego,
Dominamos la lengua de Castilla y mucho más
¡A invadir la academia, su práctica y sus discursos!
Arguedas se desgarró, rebasado en dos mundos.
Pero nosotros ya les robamos el fuego,
Dominamos la lengua de Castilla y mucho más
¡A invadir la academia, su práctica y sus discursos!
Entonces, mi pueblo era pues un pueblo, no sé... un pueblo ajeno dentro
del Perú
Primitivo
Quispe, Audiencia CVR de
Ayacucho, 8/4/2002
Y aún sigue
siendo.
En el
siguiente post voy a trabajar el concepto de hegemonía de la representación, ¿por qué este tema en particular? Porque las ironías
de la vida, que convergieron en la presentación del libro Perú: Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente escrito por
José Matos Mar, exigen un espacio para debatirlas y denunciarlas.
¿Quién
reproduce a quién? Es nuestra pregunta esencial: la reproduce quien lee, escribe
y tiene un auditorio desde donde puede erguirse como un agente válido de opinión. El auditorio tiene
que ser forzosamente la confluencia del poder político, intelectual y económico,
no es un auditorio difuminado en los sectores populares, ¿de qué valdría
intervenir en esos espacios? No son sujetos válidos, solo algunos son los
llamados a iluminar al populum y, de esa manera, esparcir el conocimiento docto
entre ellos mismos. El conocimiento de la nación, ciudad o barrio está delegado
en sujetos hegemónicos que se presentan aderezados para asistir a una tertulia decimonónica
comiendo pastel y tomando vino cabernet sauvignon. Lo curioso es que esta clase es la tributaria de un esquema
añejo: El Mercurio Peruano.
Son los mismos
polemistas de la Sociedad Amantes del País, criollos, quienes piensan, escriben y dictan la idea de
nación peruana segregando el conocimiento a su propia clase. Ellos se
apropiaron del Perú, mejor dicho, ellos crearon el Perú y nos delegaron la función
de asistentes a nuestra propia realidad: una realidad construida a su
medida. Nosotros somos la clase
subalterna estudiada y perfeccionada en los ambientes académicos; nos hemos
convertido en sujetos de la teoría: nos han apropiado en libros y nos han
vendido al mundo occidental. Se venden nuestras miserias, historias de éxito,
migración, identidad como teoría y probables proyectos de inserción en una
comunidad más grande: El Perú de ellos.
¿Quiénes son los
llamados y quienes asisten? Acceder a la presentación de un libro paradigmático
para la construcción de nuestra identidad de migrantes (Perú: Estado Desbordado y Sociedad Nacional Emergente), se
configura como una suerte de laboratorio social. La Comisión del Cono Norte
reconoce que llegó tarde a la presentación del libro, no lo negamos. La asistencia
fue masiva: estudiosos de provincia, estudiantes, ciudadanos, profesionales…
todos querían escuchar los comentarios sobre el libro. Muchos de nosotros no lo
escuchamos; la Comisión del Cono Norte quería ver y escuchar un poquito de sus
historias personales, o mejor dicho, la historia de sus abuelos sistematizadas
y teorizadas. No se pudo. Sin embargo, otros ciudadanos de rancio y prepotente
abolengo quienes habían venido “de muy lejos” – desde Monterrico, San Isidro y
La Molina –, gritaron a los cuatro vientos que era un horror que la puerta esté
cerrada para ellos, la incomodidad por compartir escenario con nosotros era
evidente. La alta burguesía se ofuscó cuando una voz comentó que las otras
Limas estaban afuera queriendo ingresar también (¿Otra Lima? ¡Lima solo hay
una! ¡Qué barbaridad! ¡Lima, una y nada más!). En efecto, Nicolás la tesis de
Matos Mar se derrumbó, no había calado en el imaginario criollo. Lo patético del asunto es que Matos Mar lo estaba
explicando en el auditorio, a ese tan gracioso y particular auditorio: Hay
otras Limas, señores.
La alta burguesía
ingresó al auditorio mientras la otra Lima seguía afuera haciendo su colita.
Cuando la puerta por fin se abrió, pudimos ser testigos de una marea de
personalidades políticas e intelectuales quienes orgullosos por la ¿presentación
y comprensión del libro? comentan mientras bebían vino y comían pastel. Las
señoras y señores socialités posaban para la cámara junto a Matos Mar; la Lima hegemónica
se había apropiado del auditorio y todo parecía estar bien. Al parecer, y
espero equivocarme, pero la tesis del libro de Matos Mar se había transformado
en un evento social de la alta burguesía: Otra vez la población marginal era expuesta en vitrina para su
admiración vacía. La Comisión del Cono Norte vimos con pena que las historias
de sacrificio de nuestros abuelos habían sido apropiadas por esta clase.
La apropiación
cultural del imaginario migrante para convertirlo en una marca o en señuelo de país
ha abandonado al objeto de estudio:
el propio migrante. Se nos ha delegado la función de crisis para nuestro
posterior estudio y comprensión. Somos objetos de un museo itinerante que nos
ha entrenado en las artes del silencio. La Sociedad Amantes del País y su órgano
de difusión, el Mercurio Peruano, siguen vigentes negándole la voz a sus, no
verdaderos, sino necesarios protagonistas. La educación ya no es un bien utópico
para nuestra población – si bien todavía es de difícil acceso, no se encuentra
como en los márgenes del siglo XVIII. Ya hay un Estado Desbordado, pero todavía
no hay una Academia Desbordada: ¿Dónde están nuestras voces? ¿Quién reproduce a
quien?
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